Asociación Derecho y Justicia

La Política de las hostias
Date: Fri Apr 20, 2007 4:55 am
Topic: El Diario de Brida


Esta es la historia de una anciana que había enviudado recientemente. Siempre había sido mujer de misa y por lo tanto creyente, de las que colaboran con los donativos y demás. Cuando enviudó, se quedó casi sin fuerzas para salir a la calle, por lo que dejó de ir a misa los sábados por la tarde. Pero como dice el refrán, Si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma... Por supuesto, a la anciana le advirtieron de su “olvido” por escrito. ¡Qué poca vergüenza!
Esto era un país, laico, por lo tanto aconfesional, por lo tanto sin religión oficial, que vivía en muchos aspectos aún sujeto a un pasado de dominancia del clero. Ese país de vez en cuando se despertaba con las opiniones de una institución que aún seguía viviendo del pasado, porque claro, no era ni fácil ni agradable ver cómo iba perdiendo cada vez más y más poder. Si había atentados terroristas, ellos opinaban; si el Gobierno tomaba decisiones sobre ampliar libertades antiguamente imposibles de alcanzar, ellos lo censuraban; si dejaban de recibir dinero del Estado (laico, recordemos), ellos se quejaban. Y así muchos ejemplos más.
Esta es la historia de una parroquia en el extrarradio de Madrid, donde un cura acogía a todo el que necesitaba ayuda. Esas personas eran inmigrantes, prostitutas, drogadictos, pobres y todo tipo de excluidos por la sociedad. De esos que cuando pasan el cepillo no dejan un billete de 100 euros, señores obispos. Una iglesia que era más que una iglesia, era un lugar de encuentro para la esperanza de muchas personas, de apoyo y solidaridad. Pero un día, el obispo decidió que esa iglesia debía cerrarse... ¿Es que acaso no era rentable?
Esto era una parroquia en la que un cura pederasta abusaba de niños. Terrible, ¿verdad? A ese delincuente nadie le movió de su puesto, pero a aquellas personas que lo denunciaron les ignoraron y tacharon de malos cristianos. ¡Qué injusticia!
Y yo me pregunto: ¿Es que les debemos algo? ¿Es que queremos seguir atados a una Iglesia llena de riquezas que abusa de la Fe de las personas mayores y sin recursos, que se olvida de que su única labor es la de ofrecer un servicio religioso, que se olvida de los menos favorecidos por la sociedad cerrando iglesias que valen el doble que cualquier catedral y que está corrompida desde el más alto cargo al más bajo? Me gustaría un país realmente laico, donde se pudiera progresar, donde el que quiera pueda casarse y llamarlo matrimonio, donde gobiernen los que la mayoría elija, donde el poder y la política de las hostias se guarden en el templo. Porque estoy hablando de una Iglesia que maneja demasiado poder, demasiado dinero. Poseen medios de comunicación a través de los que, en lugar de conciliar y tender una mano al diálogo, en lugar de conciliar y buscar la Paz, se dedican a echar mierda sobre todo aquel que no comulgue, y nunca mejor dicho, con sus opiniones. Fomentan el odio al diferente, el desprecio a inmigrantes, homosexuales, personas de otras religiones y creencias. Piden colaboración a aquellos de los que abusan, a la anciana pensionista, al Gobierno socialista, y a los feligreses adinerados. Porque cuando se trata de dinero, todos somos iguales ante el cepillo. Tienen la política... Y mucho me temo que la alternan con las hostias.








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